EL LADO OSCURO DEL KIMONO
Estamos acostumbrados a los miedos tradicionales, desde aquellos de sábanas blancas con agujeros las cuales sabíamos emplear cuando eramos pequeños, hasta las tímidas apariciones de Mónica que cada aniversario de su fallecimiento nos visita, Pero hemos descubierto nuevos espantos en las leyendas urbanas japonesas, recuerdan a la misteriosa chica que deambula por las carreteras a la espera de ser recogida y llevada a casa, pues bien los japoneses tienen su propia versión.
Una joven con una mascarilla, sube a un taxi y el conductor al revisar el espejo del retrovisor se da cuenta de los hermosos ojos de la chica.
¿Soy hermosa? pregunta inesperadamente la chica y él asiente. Algo distrae al conductor y al volver la mirada hacia atrás, ella se ha desprendido la máscara y una sonrisa se abre en su cara, una sonrisa que va de oreja a oreja por los enormes cortes que se observaban. La desfigurada chica repite la misma pregunta ¿soy hermosa? mientras de la oscuridad emerge su mano con dos tijeras. Si la respuesta es afirmativa, Kuchisake Onna que asi se llama la dama, te hará los mismo tajos, pero si la respuesta es negativa te asesinara sin pensarlo dos veces. Con ella no hay pierde.
La fuerza o energía que motiva a los fantasmas orientales es la venganza, un rencor que supera a la muerte y se manifiesta contundentemente, casi como un puñetazo en el estómago y no como un viento frío sobre el brazo.
Curiosamente los espantos asiáticos son femeninos, ellas llevan kimono blanco abrochado al revés y sobre el rostro un pañuelo del mismo color. No suelen ser anónimos como en occidente porque a la aparición siempre le procede un ruido singular y los espíritus dan a conocer su nombre que tuvieron en vida.